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Mostrando entradas de enero, 2026

Vengo pronto, dice el Señor

Ya ves que el Señor demora su llegada. Hace veinte siglos, más o menos, el listo de "San Pedro" o quien hacía de él, repleto de inspiración divina, lo dijo, que en el fin de los tiempos surgirían sujetos que pondrían en duda la segunda venida del Señor. En su p. Vida el que escribió eso se imaginó que la dilatación del tiempo de su venida fuese veinte siglos. Esto exige mucha teología, que es el arte de adornar el vacío con manteles de arabescos para que no parezca vacío. Aunque todo lo demás fuese divinamente cierto, aquí hay un problema: esto no es pronto, nunca podría ser "vengo pronto". Al Señor habría que explicarle (búscalo en tu imaginación frondosa y explícale) que en la comunicación lo importante es saber qué diablos entiende el receptor del mensaje, porque si para ti pronto son cuatro mil años y el otro en cincuenta años va a ser solo un recuerdo , tu pronto no es pronto. 

Expertos también en cómo debe ser no creerles

La metiche Iglesia pretende regular no solo cómo se cree, sino también cómo no se cree.  No hay algo así como una "pérdida de la fe". Lo que en realidad pasa es  bien distinto: uno deja de ser engañado por los mitos y patrañas que sostienen el negocio de la religión. Es un acto de lucidez, no una pérdida. Pero esto no puede ser admitido, obviamente, por los negociantes. Ellos necesitan que se les crea y a veces desarrollan incluso versiones de sus patrañas un poco más aptas para que personas que empiezan a dudar de las vírgenes embarazadas puedan seguir creyendo.  La conducta de los miembros de una organización, o su testimonio, no demuestra la veracidad de sus creencias. En general en las religiones sucede que la conducta de sus miembros es altamente hipócrita, pero aunque no fuese así, no significaria que es verdad lo que creen, sino que en tal caso sería  eficaz para el control de la conducta.